6 de febrero de 2011

Dramas & Dados: Mitología

Por El Cuenta Cuentos


Partamos de la premisa de que D&D (o cualquier símil) es un juego de fantasía épica, cuyas columnas donde se fundamenta son el Héroe, la Magia, los Viajes y la Mitología.

Si el héroe es el personaje principal de una aventura nada, sería si no fuera por el lugar en donde se desarrollan sus hazañas. No importan tampoco cuantos viajes y cuantas historias existan de sus glorias si no conocemos o nos familiarizamos con lo que hay alrededor del personaje. Ahí es donde entra la mitología para el D&D.

El juego se nutre de mitologías varias a través de la historia de la humanidad, además de mitologías propias. Conocer el mundo donde habitan los personajes puede ser importante y aunque es trabajo principal que descansa sobre los hombros del narrador los jugadores también llevan responsabilidad.

Es realmente sorprendente para mí cuando en un mundo fantástico lleno de magia, creaturas de leyenda, objetos encantados, seres de otros planos, monasterios místicos y filosóficos al por mayor (digo de algún lado salen los monjes no?) Clérigos de distintos credos que profesan alguna fe, exista un personaje que diga: "yo no tengo religión, soy ateo".


 Aunque puede ser válido, no deja de ser ridículo en un mundo donde prácticamente todo puede ser posible. Dioses que crearon el mundo o a las razas. Hombres y mujeres que son imbuidos con los poderes de su deidad.
Ser ateo no solo es incomprensible en el mundo de D&D (a menos que la historia donde se ambiente posea dioses perdidos y cultos secretos, aún así la presencia mitológica está presente) sino realmente una mala idea.
Si se es un dwarf, un elfo o alguna otra raza es incomprensible no tener un ser superior en el que se crea o conciba como representante de la propia raza. Si se es un humano que no sea clérigo, druida o paladín no tener una fe o un ser en el cual se cree puede llegar a generar conflictos a la larga.
Ningún personaje falto de creencia debería ser sanado por ningún personaje a menos que su propia religión fuera una de "cura al herido aunque no crea". Aún así es deber del creyente o del que profesa una fe determinada evangelizar a aquellos lejos y desviados del camino de su deidad.

Pero la mitología en el D&D no se queda solamente para recibir el beneficio de los conjuros clerigales o para las clases de inclinación sacerdotal, no.
A nivel social una religión marca factores determinantes dentro de un individuo y lo podemos ver en nuestro mundo real, cuanto más en un mundo donde hay más ignorancia, más elementos fantásticos, peligros y más.

La mitología del D&D determina en que cree un personaje, es como un compañero del alineamiento, contiene tradiciones, costumbres, valores, idiosincrasia, en fin; un sin número de elementos que construyen una personalidad.

¿Que serían los drows sin la historia de separación entre los elfos por la intervención de Lloth, la reina araña?

Piensa en armas legendarias, imbuidas con las propias intenciones de los dioses o entregadas a los héroes, forjadas por entidades superiores, con propósitos no muy claros.

El porque los dragones existen y pueblan el mundo en sus guaridas llenas de trampas y tesoros.
¿Que historias tendría que contar el bardo o que conocimiento poseería si no fuese por el entorno mitológico del mundo?

Toma en cuenta de que se nutre y como es el mundo que juegas en tu mesa. Sea alguna de las líneas que a través de los años han aparecido y desaparecido en más de 40 años de D&D o un mundo creado por el DM de tu mesa.
Atender y conocer los aspectos mitológicos puede ser todo un esfuerzo elaborado pero con gran valor.
¿Es tu personaje alguien criado en una aldea donde la religión dominante es opresiva, restrictiva y que acusa a otra raza como malvada o maligna? Eso puede determinar el porqué tu personaje rechaza cierto tipo de humanoides o criaturas, quedando muy bien para la categoría de Ranger por ejemplo.
Tabúes, manías o supersticiones pueden ser añadidas a un personaje, tomando en cuenta la mitología del mundo al que se encuentre. Verá con sospecha las cosas que desconoce, muy al estilo del Bárbaro.
Aún el hechicero que conoce o le interesan más los elementos arcanos que cualquier otra cosa debe entender los secretos que radican en las historias míticas, pues contiene la creación de la magia, de creaturas que ayudan a los componentes o sus habilidades/debilidades, siempre interesantes para un estudioso de las artes mágicas.


No dejes de lado y sin darle forma al aspecto mitológico de tu juego. Ayuda al DM y no le dejes toda la carga. Observa una cultura humana y añádele sus mitos, la mayoría de los jugadores nos sentimos atraídos hacia alguna cultura antigua. Siempre podemos entregarle y compartirle nuestro conocimiento a otros con el objetivo de mejorar la experiencia lúdica para todos. 

Si eres el DM no sientas que es un trabajo épico (lo es) Construye tu mundo (probablemente necesites más que 6 días para ello) y se tan detallado como puedas, pero no exageres. Solo necesitas crear los mitos básicos, eligiendo las razas y las culturas que tendrás.
El libro de Deities & Demigods es un suplemento que yo consideraría el 4to básico para cualquier campaña que pretenda ser memorable.

Mientras el aspecto del héroe, los viajes y la magia podrían parecer el cuerpo del juego, la mitología es el espíritu mismo del D&D



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